Otro ladrillo, pero como que hay muchas fotos espero que os lo podáis digerir:

5ª etapa: Tata – Boumalne Dades

Me levanto muy temprano. Vale la pena ver el amanecer desde la terraza del hotel. Poco a poco la luz del sol va iluminando el palmeral que se extiende más abajo. Vuelvo a hacer las mismas fotos que hice hace tres años desde este mismo sitio, es precioso. Es increíble el cambio que se produce entre la sequedad más absoluta y el verde intenso en el momento en que hay agua, el cauce del río es como una serpiente de color verde que se extiende más allá de donde alcanza mi vista. Ya hay gente trabajando en sus huertos cargando pequeños remolques que arrastran con sus Mobylettes que aquí sirven para todo.



Con cara de sueño van apareciendo mis compañeros y al cabo de poco rato empezamos a desayunar, todo un lujo desde esta atalaya privilegiada que es nuestro hotel. Hay que disfrutar al máximo estos momentos…



Durante el desayuno y ayer también en la cena, les expliqué lo mucho que me había gustado rodar en solitario, tener tiempo para hacer fotos y conocer el lugar. Procuro hacerlo sin que parezca que no me lo paso bien con ellos… no me hace falta dar muchas explicaciones, a todos les ha picado ese gusanillo en algún momento. Rápidamente nos ponemos de acuerdo en que tenemos que aprovechar estas dos etapas inéditas que nos quedan para ver nuevos paisajes y hacer muchas fotos. La ventaja respecto a las anteriores etapas es que hay bastantes carreteras que nos pueden servir de alternativa si se nos hecha el tiempo encima. Nuestro temor es que nos han dicho que la mayoría de pistas en la zona que queremos visitar están ya asfaltadas. Lo que es progreso para los marroquíes para nosotros es un desastre…
Como cada día a las 8 en punto arrancamos. Salimos de Tata por carretera, el ritmo es más tranquilo que el de los días anteriores. El día es precioso, la temperatura ideal… voy distraído mirando las curiosas formas de las montañas y casi me como a Enric que había disminuido la velocidad ajustando su GPS… ¡no hay que distraerse ni un momento!.



Como casi siempre la gente nos saluda al pasar por los pueblos, especialmente los niños que salen corriendo al vernos, hay que ir con cuidado ya que a veces se te echan encima. Por fin se acaba el asfalto y empezamos a subir, las formas de las montañas son increíbles, pararía a cada momento para hacer fotos, la GoPro saca humo, no se cuando pararla…de repente vamos bajando y nos metemos en el cauce de un río, están construyendo una carretera, posiblemente cuando vuelva por aquí esta pista estará asfaltada pero de momento es preciosa, las paredes verticales que rodean la garganta son impresionantes.









Mas adelante empezamos a encontrar pequeños pueblos metidos en el cañón. Allí donde hay agua hay vida. De repente nos encontramos con una excavadora en medio de la pista, se aparta para dejarnos pasar pero nos encontramos con un montón de piedras donde está trabajando, aquí no se molestan en dejar alternativas, si te gusta pasas y si no… también!!
Al acabar la zona de obras, tras una curva aparece un palmeral enorme en el cañón formado por el río, las casas se encaraman por la ladera i la pista pasa justo por en medio del palmeral: estamos en Aguinane.







Aprovechamos para hacer algunas fotos para los sponsors: Rev'it, Ausió, Yamalube, Galfer y Giant Loop. Muchísimas gracias a todos!!





Al salir, la pista se encarama por la montaña haciendo unas eses increíbles, la vista desde arriba es preciosa pero me hace pensar en lo complicado que lo tienen esta gente para desplazarse. Pronto tendrán una carretera pero de momento hacen falta varias horas de pistas de montaña para llegar hasta allí.





Al llegar arriba el panorama cambia completamente, pasamos del cañón del río a planicies de alta montaña, inmensas. En invierno debe hacer muchísimo frío, de hecho ha refrescado un montón…nos envuelve una niebla húmeda que no nos deja ver nada y empieza a llover.



Llegamos a un pequeño pueblo donde acaba la pista. Estamos helados y paramos a tomar un te. Enseguida somos el centro de atención. En el bar preguntamos como está la pista hasta Ouarzazate… nos dicen que ya no hay pista, la nieve y el agua se lo han llevado todo, hay que dar un buen rodeo y buscar la carretera… puaj!! carretera… los Transibéricos no van por carretera!! Decidimos continuar hacia arriba a pesar de los consejos. Se miran con cara de no entender nada y nos hacen un gesto con el dedo índice en la sien que es internacional… si, estamos un poco locos!





Al cabo de poco rato y tal como nos han dicho, la pista desaparece en el cauce de un río. Lo pasamos sin demasiados problemas pero la pista está muy mal y nos obliga a ir despacio. El recorrido ha sido tan bonito que nos hemos regalado con paradas frecuentes para hacer fotos y vamos muy tarde, si seguimos a este ritmo se nos puede hacer de noche.























Me gusta esta serie de fotos que me hizo David:







La pista sube sin parar y de repente nos encontramos con lo último que nos faltaba en este viaje: nieve!!. Ideal para hacer un poco más dramática la crónica y acabar de hacer un buen álbum de fotos pero como siga así y se haga de noche la cosa no será divertida… pasamos un tramo, luego otro… no es que sean muy difíciles pero hay que evitar a toda costa una caída o una rotura a estas horas, no nos gustaría nada hacer esto de noche… además ya se nota que las fuerzas son escasas… como esto siga asi vamos a pasarlo mal…









Nos vamos ayudando a pasar por el barro y la nieve que nos encontramos. El paisaje es espectacular, alta montaña, llegamos a 2500 metros, que lástima que hay niebla y la visibilidad es escasa. De repente el cielo se abre y vemos las cimas de las montañas, precioso!!.





Casi es de noche y nos falta muchísimo hasta el hotel, por suerte llegamos a la carretera justo a tiempo, nos abrigamos a tope (hace mucho frío) y avisamos al hotel que llegaremos tarde. No hay problema, nos esperan y nos darán de cenar… buena gente.
Llegamos a las 11 de la noche, exhaustos, pero ha valido la pena, creo que es la etapa más bonita que he hecho nunca, el Atlas ha superado mis expectativas.
La última sorpresa es la habitación del hotel…. una acogedora cueva.