La zona de hoy:
Salimos de casa con niebla para aventurarnos por la sierra de San Mamede. Las previsiones de la meteo son buenas, esperemos que abra pronto.
En el puerto de O Rodicio ya disfrutamos del sol, queda abajo esa fría humedad flotante.
Poco después de la población de Montederramo ya vamos por lo marrón.
Pista en buen estado en un entorno disfrutón.


Paso por un pequeño oasis verde. Una mesa, un riachuelo que pasa por debajo de un árbol enraizado en una roca, un ambiente fresco e inquietante... premonitorio.


Salgo de una curva de 180º ascendiendo y por tanto dando gas deslizando suavemente. Al instante está la moto sobre un talud y mi pierna atrapada. La parte derecha del cuerpo se ha llevado un buen topetazo. Tardo un rato en poder liberarme. Recuerdo que voy solo... como casi siempre.

Hemos tenido mucha suerte... se tumba la moto un metro después y las consecuencias hubiesen sido muy serias. En mi historial caídas he tenido, algunas tal vez por falta de pericia pero en este caso no tuve el mas mínimo aviso. Me cuesta mucho enderezar la moto pues las ruedas deslizan lateralmente cuando intento mover estos 200 kilos. Habiendo conseguido el incorporar la moto a su posición natural y analizado el parte de sus daños (unos mínimos arañazos) prosigo, deteniéndome de vez en cuando para patear un poco y otear el estado de la pista hacia arriba. Hace unos días hubo fuertes tormentas aquí y la pista ha sido canal de desagüe y voy con una digna trail pero no con una enduro. Por fin alcanzamos los 1618 metros de altura la cumbre de esta sierra de San Mamede, algo puñetera hoy para mí.




La zona de hoy:

Salimos de casa con niebla para aventurarnos por la sierra de San Mamede. Las previsiones de la meteo son buenas, esperemos que abra pronto.

En el puerto de O Rodicio ya disfrutamos del sol, queda abajo esa fría humedad flotante.

Poco después de la población de Montederramo ya vamos por lo marrón.

Pista en buen estado en un entorno disfrutón.



Paso por un pequeño oasis verde. Una mesa, un riachuelo que pasa por debajo de un árbol enraizado en una roca, un ambiente fresco e inquietante... premonitorio.



Salgo de una curva de 180º ascendiendo y por tanto dando gas deslizando suavemente. Al instante está la moto sobre un talud y mi pierna atrapada. La parte derecha del cuerpo se ha llevado un buen topetazo. Tardo un rato en poder liberarme. Recuerdo que voy solo... como casi siempre.


Hemos tenido mucha suerte... se tumba la moto un metro después y las consecuencias hubiesen sido muy serias. En mi historial caídas he tenido, algunas tal vez por falta de pericia pero en este caso no tuve el mas mínimo aviso. Me cuesta mucho enderezar la moto pues las ruedas deslizan lateralmente cuando intento mover estos 200 kilos.
Habiendo conseguido el incorporar la moto a su posición natural y analizado el parte de sus daños (unos mínimos arañazos) prosigo, deteniéndome de vez en cuando para patear un poco y otear el estado de la pista hacia arriba. Hace unos días hubo fuertes tormentas aquí y la pista ha sido canal de desagüe y voy con una digna trail pero no con una enduro.
Por fin alcanzamos los 1618 metros de altura la cumbre de esta sierra de San Mamede, algo puñetera hoy para mí.

En la parte alta de la sierra la pista mejora algo y las vistas son excelentes.



Nos aliviamos un poco sentándonos el la llamada "silla de la reina". Este sofá de los "Picapiedra" tiene guapas vistas.


Desciendo de la sierra por una de esas feas pistas-cortafuegos y contradictoriamente por los restos de un incendio.

Pasamos al lado del Santuario de los Milagros que tiene fama de tal entre sus devotos. Y también de muy rentable para los carteristas el día de la romería. Paro un instante. Mas para dar las gracias que para quejarme.

Según voy regresando por carretera, la articulación se enfría y las molestias van aumentando. Pasando por un atajo una esperpéntica corteza parece que le hace gracia esta situación.
Cerca ya de casa una escultura se retuerce sobre su eje axial con cierta tensión, como la que estoy notando en el brazo.
De esto ya pasaron un par de semanas y la cosa quedó en una pequeña subluxacion de codo con la correspondiente distensión de los ligamentos. Como la recuperación esta al 80% me permitió hacer un día de fantástica ruta con unos buenos “africanos” sin apenas resentirme.